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Desabastecimiento de agua e iniquidad
sólo se resuelve con nuevos embalses
16/06/2010

El las familias sin conexión al servicio nacional pueden pagar hasta más de 700 lempiras mensuales, por un líquido de dudosa calidad.

El abastecimiento de agua potable es uno de los principales problemas que enfrenta la capital hondureña, donde un alto porcentaje de la población no es atendida dentro del sistema de conexión estatal y el restante, que si cuenta con el servicio, recibe el líquido en un tiempo máximo de 16 horas cada dos días.

La situación de abastecimiento y nuevas opciones para la ciudad es uno de los nueve ejes temáticos que analiza el grupo técnico que trabaja en el proyecto de Gestión Integral de Aguas Urbanas de Tegucigalpa con el apoyo del Banco Mundial

El tema es coordinado por el ingeniero Pedro Ortiz, del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), quien presentó la evolución histórica del perímetro urbano de la ciudad, que hace cuarenta y cinco años, en 1965, tenía una población de apenas 116,195; y actualmente sobrepasa los 1.3 millones de habitantes.

Este crecimiento ha provocado que la mancha poblacional, comience a acercarse al límite oficial de crecimiento y en algunos sectores, hasta lo esté sobrepasando, como lastimosamente, ocurre en la zona del embalse de Los Laureles.

DEFICIT EN TODO TIEMPO

La ciudad cuenta con tres sub sistemas: El Picacho, Los Laureles y Concepción, así como con cuatro plantas de tratamiento.

Mientras la demanda requerida es de 3,519 litros por segundo, la producción total no logra alcanzar esa cifra ni siquiera en invierno, con una producción de 3,375 litros por segundo, es decir un déficit de 4%. Mientras que en verano, la producción es de 1,779 litros por segundo, un déficit de 1,596 litros por segundo, que representa un 54.6%.

A inicios del año 2010, se registró la peor crisis de desabastecimiento en la historia, cuando las represas bajaron a un nivel de 35%, lo que obligó al racionamiento una vez por semana en la capital.

BAJA COBERTURA E INEQUIDAD

El ingeniero Ortiz relató que unas 69 comunidades no están conectadas al sistema del SANAA, por lo que se deja de cubrir a alrededor de 21 mil viviendas. Esto ha generado una situación de inequidad tan grande, que estas familias sin conexión, pagan hasta seis veces más por un líquido de dudosa calidad frente a lo que paga una familia en un barrio residencial con mejor servicio.

Mientras para una familia de un barrio en desarrollo el metro cúbico puede llegar a costar hasta 160 lempiras, para una familia del segmento dos, ese mismo metro cúbico cuesta apenas 4.05 lempiras. El impacto social es tan dramático si se considera que una familia con un ingreso de salario mínimo o hasta mucho menor, debe destinar más de 700 lempiras al pago de agua.

En la discusión se revisaron la disponibilidad de recursos hídricos para el Distrito Central, el Plan Maestro de Abastecimiento y el Plan de Incorporación de Fuentes, aclarando que aún con la construcción de dos nuevos embalses, no se logrará cubrir la demanda de agua en los próximos veinte años. (LB/CAPITAL 450)

RECOMENDACIONES

  • La ejecución de proyectos a corto plazo, entre ellos, el programa de control de pérdidas, perforación de pozos, Jiniguare II, el trasvase en la represa de Los Laureles y el proyecto de aireador Concepción.
  • Para reducir el déficit actual se debe realizar al menos un proyecto de 1.0 metros cúbicos por segundo, por lo que el mediano y largo plazo, se recomienda la construcción de al menos dos nuevos embalses.
  • La lista de posibles proyectos contempla Guacerique II, Río del Hombre, Sabacuante, el trasvase desde represa Nacaome, Zinguizapa y Santa Clara y Quiebramontes.
  • Un nuevo proyecto demanda de una inversión mayor de US$. 165.0 millones, sin embargo hay interés a nivel internacional y nacional de financiarlo.
  • Adicionalmente, se recomienda la optimización de la operación de los embalses para reducir la brecha entre el déficit de invierno y verano.
  • No aprobar nuevas urbanizaciones mientras no se incorpore una nueva fuente.
  • Aumentar la micromedición.
  • Fortalecer la campaña de ahorro del agua y normar el uso de artefactos de bajo consumo de nuevas urbanizaciones.
  • Continuar con el fortalecimiento del proyecto de control de pérdidas.
  • Retomar las opciones planteadas en el Plan Maestro y desarrollar los diseños finales respectivos.
  • Se debe preservar la Cuenca de Guacerique, porque es la más productora de agua.
Controlar el desarrollo en la Cuenca de Guacerique, sino se corre el riego de perder en el sistema de los Laureles y poner en riesgo la Montaña de Yerbabuena.

Crecimiento poblacional en el Distrito Central
1965-2010

Año
  Población
  Incremento
1955
116,195
1965
135,357
1975
213,975
1.84
1985
290,368
1995
797,368
3.73
2005
986,046
2010
1,160,187
1.45