La ciudad que quiero
 
 
 
 
90 millones de metros cúbicos de agua
se pierden por uso poco inteligente
16/08/2010

Este material educativo demuestra como el agua, siendo un recurso vital, puede costar mucho menos que otros consumos tradicionales entre los capitalinos.

Las fuerzas locales de la capital hondureña deben aprovechar los años que durará la futura construcción de su nueva represa, para ejecutar de forma simultánea, un ambicioso programa de educación que debe orientarse hacia un uso más inteligente del agua.

Según los datos reportados por el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), la ciudad pierde unos 90 millones de metros cúbicos al año, lo que sería como llenar dos represas anuales, una perdida bastante grande si se considera el déficit en la demanda vigente

El cincuenta por ciento de esa pérdida se atribuye a una mala cultura en el uso del agua, por lo que se debe trabajar hacia un cambio conductual, que se fundamenta en el conocimiento adquirido. “Solamente el conocimiento puede llevarnos al cambio”, explicó el ingeniero Rodolfo Ochoa, experto en el tema.

Otra recomendación es la integración de la información científica alrededor del tema, porque actualmente la tendencia es a realizar los estudios de manera separada.

La solución puede estar en la creación de una unidad especializada, que se encargue de la preparación de información de manera permanente “y considerando que este es un problema de todos, todos debemos buscar cómo generar y masificar esa información”, agregó el experto.

EL VERDADERO VALOR DEL AGUA

La nueva cultura del agua debe promover la valorización económica del vital líquido, porque actualmente, al cobrarse a un precio bastante bajo a los usuarios pegados al sistema del SANAA, prácticamente, se está subsidiando el pago de los demás consumos del ser humano.

“Al dejar de pagar el verdadero valor del agua tratada, ese exceso se usa para otras cosas que no son vitales para la vida”, dijo el ingeniero Ochoa.

A nivel mundial se ha demostrado que los problemas de agua se han agravado debido al crecimiento de la población urbana. A su juicio, en el país hay una gran mora en cuanto a capacitación, por lo que existe un enorme desconocimiento sobre el tema.

Una piscina familiar permanente, equivale por ejemplo, al agua que puede usar una familia pobre durante dos meses; mientras que una piscina pequeña, equivalente a dos barriles, serviría para el consumo de una semana.

El SANAA desarrolla una campaña de educación en escuelas, colegios, universidades, juntas de agua y patronatos, entre otros. Sin embargo, el país requiere de otras formas de capacitación formal y no formal, estudios a nivel técnico sobre los diferentes procesos de la industria y la introducción del tema en la curricula, así como la apertura de post grados y diplomados para la formación de recurso humano especializado. (LB/CAPITAL 450)