La situación puede ser tan precaria en las familias sin conexión al sistema nacional, que muchos capitalinos sobreviven únicamente con 30 litros de agua, cuando el estándar mundial es de 150 litros diarios por persona. El promedio de consumo entre las familias con conexión es de 250 litros diarios y entre 150 y 220 en las épocas de racionamiento.
SUBSIDIO NO LLEGA A LOS QUE MENOS TIENEN
También se recomendó la revisión de las políticas de subsidio, tomando en cuenta que las familias sin conexión pueden pagar hasta seis veces más que las familias que tienen el servicio en su casa. Lo que pagan las familias sin conexión es similar solamente a lo que pagan los usuarios del sistema comercial.
Se debe partir del supuesto que el subsidio está llegando a la gente que recibe más agua y que paga menos por su consumo. Una familia sin conexión paga hasta 35 lempiras por un barril de 350 litros, lo que representa una inversión de hasta 700 lempiras mensuales, mucho más de lo que pagaría una familia con mayor consumo en una zona conectada.
Por otra parte, se consideró que dentro de los estudios financieros para solventar la problemática del agua, se debe considerar un porcentaje que sirva para el manejo de los recursos ambientales, especialmente, en el cuidado de las cuencas, tal como establece la ley.