El tema estuvo a cargo del ingeniero Jorge Rodríguez de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, enfatizando en el impacto del manejo de los desechos sólidos en el agua para consumo humano.
El experto confirmó que, efectivamente, hay filtración en las capas de tierra, en un proceso conocido como lixiviación, que es similar a un precolado de todos los componentes de la basura que corren con las aguas lluvias. “Esto genera un líquido más tóxico y peligroso que las aguas negras”, alertó el ingeniero Rodríguez.
Por otra parte, todas las basuras sin recoger van a dar a la parte baja de la cuenca, afectando a todas las familias que habitan en la zona de aguas abajo. Pero además, impacta en la salud de los ciudadanos, en aspectos como la acumulación de llantas, que incide en la propagación de vectores mortales.
BOTADERO MUNICIPAL POR COLAPSAR
En el tema de la basura, dijo, todo está escrito, ya la Ley de Municipalidades establece las obligaciones que le corresponde al municipio.
En el caso del Distrito Central, el año pasado se hicieron también los reglamentos y manuales para el manejo de desechos sólidos. También se trabajó en el proyecto de Recuperación Ambiental del Botadero Municipal, a través de una donación de dos millones de dólares.
La ciudad cuenta con al menos cuatro estudios serios y con profunda base científica realizados con apoyo externo, pero todos quedaron almacenados y todavía no se vislumbra una salida a la problemática, que según concluyeron, parte de un proceso manejado de forma casi primitiva y carente de una institucionalidad adecuada.
Se aclaró que la ciudad cuenta con un botadero municipal controlado, al que no se le puede llamar relleno sanitario, porque esta condición requiere de una serie de normativas, como la prohibición de la entrada de pepenadores.
Actualmente, el botadero municipal está llegando al final de su vida útil, que según se prevé, puede llegar hasta unos tres años más, cuando vendría el colapso.
Una de las mayores dificultades es que no existen sitios adecuados para construir un nuevo relleno, a menos de veinte kilómetros de la ciudad, lo que implica que los costos de recolección se vayan muy por arriba. (LB/CAPITAL 450)